jueves, junio 08, 2006

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Hoy se acaba el mundo, pero yo creo que viene acabándose desde hace mucho. Hoy dicen que viene la bestia a reclamar lo que es suyo a los pecadores que hemos sido incapaces de cumplir los mandamientos tan rígidos que están en la escritura y que no dan tregua a equivocarse ni un poco.
Ya siento el olor a azufre, es el, viene riéndose y frotándose las manos, se va a dar tremendo banquete de carne y gritos de sufrimiento, mientras la humanidad ante lo inminente se da golpes de pechos, inútiles ya, pues Dios cerro sus oídos a suplicas, ya se canso de pregonar su mensaje de salvación, ya se dejo de preocupar por su gran experimento fallido de este reality show que es la humanidad y donde el show se le fue de las manos y los muertos son los expulsados.
El mundo ha cambiado, si no tienes la marca, no puedes comprar y vender, mi familia entera la tiene y la mayoría de personas en la ciudad también, estoy en una celda en espera de ser decapitado, mi propia familia me denuncio ante el ejercito negro delatando que no tenia la marca, me han dado tres oportunidades de que me deje de estupideces y me marque el maldito código de barras, pero no quiero, siento que he andado perdido en la vida, pero que si me dejo marcar andaré perdido por siempre.
Es extraño nunca tuve una relación con Dios, pero ahora que el no esta aquí en la tierra, ahora que ese engendro indestructible cubre con su manto de oscuridad el planeta, extraño muchas cosas, la que mas, es su presencia, invisible pero sensible a todos. Quiero llorar pero mis ojos están secos, muchos se han querido suicidar pero la muerte abandono el planeta, yo mismo me corte las venas, pero no me morí, la única forma es cortándose la cabeza. Aquí sigo y no quiero seguir, no quiero morir por que no se adonde iré.
En la oscuridad de la celda veo los rostros asustados de muchos, menos el de Martha, una evangélica de edad avanzada que se opuso a marcarse a pesar de que su familia entera lo hizo, lucho para evitarlo pero solo consiguió que la policía se la llevara y aquí esta, lista para ser decapitada, pero su mirada es diferente a la mía, en sus ojos hay luz, certeza, fe.
Las rejas se mueven, vienen por nosotros. Los guardias exhiben orgullosos sus marcas, nos miran con desprecio, como apestosos, como tontos por no aceptar su oferta de “salvación”.
Ayudo a salir a Doña Martha pero un culatazo del fusil de uno de los guardias me tira al suelo.
-deja que ella valla sola a su muerte, si es tan valiente de resistirse al régimen, que se pare y camine como los demás.
Me levanto como puedo y miro a Martha, ella me mira y me hace un gesto de consuelo, quiero abrazarla, llorar y decirle que: que entupido fui en no ver las señales, todo estaba tan claro, todo se fue dando según estaba escrito, pero siempre lo postergue, siempre dije: cuando este mas viejo, cuando tenga mas tiempo, a veces pensé que todo no era mas que una fantasía, pero esto es real, como la sangre que me escurre por la cara y de la que no me molesto en quitar, la dejo correr, que me bañe la ropa, quizás “el” aun se apiade de mi, quizás el aun me quiera, quizás a el le importe un bledo que mi cabeza ruede, quizás…quizás.

Llegamos al patio, una hilera de guillotinas con sangre aun frescas le bordean, al fondo una montaña de cuerpos decapitados de un lado y de cabezas de otros, se alcanza a ver algunas ratas que se alimentan de ellos, me parece una perfecta metáfora de lo que pasaba en el mundo, un presidente mundial, corrupto, carismático y diabólico, alimentándose de carroña humana, por que eso eran los marcados, muertos vivientes, sin esperanza (aunque ellos creyeran que la bestia seria indestructible), recuerdo un día que dijo por holovision que en la Biblia el perdía por que la habían escrito los del bando contrario.
Animaba a sus muertos vivientes al desenfreno de los sentidos, las drogas eran libres de usarse, cuanto, como y donde quisieras, también eras libres de hacer el amor donde te apeteciese y con quien quisieses, el mundo era un caos, ¿pero de que se alimenta el mal sino del caos?.
Uno a uno nos van colocando en las guillotinas, colocan a Martha al lado izquierdo mió, quiero llorar pero de mis ojos no sale nada, están secos por la maldad que han visto, por el resultado de este experimento fallido que hemos sido.
-Si alguien se quiere arrepentir y servir a nuestro gran señor, al excelentísimo presidente mundial esta es su última oportunidad, su última oportunidad. El guardia miro ansioso a cada uno de nosotros.
Gire lo que me permitía la cabeza y al parecer nadie se iba a arrepentir, cuando vi que una de las guillotinas era abierta y de el salía un hombre, nos miro a todos como avergonzado y se dirigió a los guardias, estos le abrazaron y le dirigieron a un cuarto donde seria marcado como propiedad de la bestia.
-¿nadie mas? Bueno llego su hora.
-eso era una farsa, estaba planeado para que otros se animaran a desertar, ese hombre es un espía de ellos, ya esta marcado desde hace mucho
. Maria hablaba como para si, pero sabía perfectamente que se dirigía a mí.
Una a una las guillotinas fueron cayendo salpicando de sangre los alrededores, mire desesperado, todo era muy rápido pero parecía ocurrir en cámara lenta. ¡Dios mío en nombre de todo lo que pasaste por la humanidad, ayúdame, sálvame, ten piedad, no me dejes, no me dejes tu también como me han dejado todos!.
Las cuchillas seguían cayendo y llenando de sangre todo el patio, de pronto algo me hizo mirar a Martha. Ella me miro dulcemente, sonrió y me dijo rápidamente:
-aunque no lo creas, el te escucho y te acoge con gozo
-¡¡¡TE CREO, LE CREO!!! Dije en una especie de éxtasis que me embargo.
Es ese momento mi guillotina se estremeció y bajo a gran velocidad hacia mi cabeza, cerré los ojos y dije: -te creo, te creo.
Después de eso
todo fue luz.
Autor: Principe Mestizo (A.G.)