viernes, abril 27, 2007

El principio del fin

El anciano tomo el brazo de su nieto….tenia tan solo 4 años pero veía tanto de el en esa vida que apenas empezaba.
Era cierto, a los nietos se le quería mas que a los hijos, cuando el miraba a Abel veía un mundo nuevo de posibilidades, no un planeta en destrucción como había sido su vida, no un conflicto unidimensional, ni una guerra de un solo soldado contra el mundo.

Su vida con Berenice había sido tranquila,…apacible pero sin pasión, fue como una melodía hermosa, pero sin las líricas adecuadas.
Abel se sentó junto a el en la cama, su pelo negro como la noche contrastaba con el de Don José que se tornaba blanco como la nieve.
…Sabes abuelo, cuando te vayas al cielo… ¿me podrías avisar que estas bien?, es que me da mucho miedo no volverte a ver nunca mas

…Abelito, Abelito, ten por seguro que siempre estaré bien, por que no me iré, siempre estaré contigo

De pronto empezó a llover y abelito quedo dormido en los brazos de su abuelo.. Así lo encontraron a las 5:00 de la tarde, Manuela: la chica del servicio, que fue a llevarles un aperitivo a ambos a esa hora.
Lo que más impresionaba al observarles allí, en aquella cama:
Era la tranquilidad con se veían, era como ser testigos del el Alfa y el Omega, del principio y el fin, del génesis y el Apocalipsis.
Conviviendo juntos en medio del caos y en perfecta armonía.