miércoles, septiembre 26, 2007

Ruinas (Episodio 1)


El carro se detuvo dejando una estela de polvo alrededor del angosto camino. Alberto salió de la parte trasera del vehículo, busco en sus bolsillos y le pago al chofer del destartalado Taxi la tarifa antes acordada.
Abrió el Baúl y saco sus 2 maletas, pretendía sorprender a su padre después de 9 años sin haber podido retornar de Nueva York al país, plazo que necesito para poder hacer sus papeles y legalizarse.

….Que tenga buen día señoi.

El chofer se despidió con la mano y comenzó a dar reversa en el vehículo tan abollado y sucio, que parecía que en cualquier momento se desintegraría.
Alberto se despidió con la mano y se detuvo en el portal de madera de la casa, puso ambas maletas a ambos lados de los arcos y miro a la distancia la estela de Polvo que iba dejando el taxi y por momentos floto en la incertidumbre de entrar a esa casa que ya no era su hogar, en ese vestigio de recuerdos felices en su momento y que ahora ante la ausencia de varios seres queridos se hacían muy dolorosos.

El hombre que partió no era ni remotamente el hombre que llegaba 9 años después, curtido por el esfuerzo y el trabajo, borracho de nostalgia y de caricias que no fueran interesadas, doblegado por el destino y la vida.

La verdad es que en esa casa solo le quedaba su padre y Chencha, una prima segunda que le cuidaba al viejo y a la cual el pagaba religiosamente desde 4 años atrás, cuando Doña Olivia, su madre falleció después de una larga y dolorosa enfermedad producto del cáncer cervical, que mermo todos los ahorros de la familia y de la que tuvo que hacerse cargo Alberto cuando la familia ya no le quedo mas dinero que gastar.

Fueron días difíciles, confusos. Alberto en esa época tenía dos trabajos, y a veces cuando aparecían hasta tres, trabajaba los 7 días de la semana sin descanso para poder reunir el dinero de los medicamentos y de la quimioterapia que Doña Olivia necesitaba.
Pero eso no le importaba hubiese vendido el alma al mismo diablo si eso se hubiera sido necesario para aliviar el dolor de su Madre.

Los sonidos del campo fueron interrumpidos por una tos seca y constante que Salió del interior de la casa. Alberto suspiro, agarro sus maletas y se dispuso a entrar.
Con su madre la relación siempre fue excelente. Con altibajos, como todo en la vida, pero eran mucho más las cosas buenas que recordar, ahora con su padre….con su padre, eso era otra historia.
(Continuara)