lunes, enero 14, 2008

La Muerte Andaba de Party el Viernes

Hay veces que sientes que hay eventos que te marcan y que fueron puestos en escena para que tú como testigo reflexiones y cuestiones aspectos importantes de tu vida.

El sábado venia por el malecón de una cena a eso de las 3.30 de la mañana, cuando de pronto vemos, por los carros de policía y la multitud que ha ocurrido un accidente, al parecer una jipetta venia a gran velocidad, perdió el control, paso al otro lado de la vía, prácticamente volando, destruyendo un árbol en el trayecto y le cayéndole encima a un carro pequeño que venia a velocidad prudente, aplastándolo y matándolos en el acto a una pareja que lo ocupaba, por supuesto como suele suceder en esos casos, los de la yipetta salieron ilesos.

Yo me detuve a ver, generalmente lo hago por precaución a ver si la victima es alguien conocido. Ahí me entere por unos amigos de los difuntos, que todos venían de una boda y que ellos iban detrás escoltándolos. el dolor y la incredulidad ante la situación de los amigos era palpable, yo me acerque a ver los cadáveres, al verlos allí tirados, (hombre y mujer), con los ojos mirando al vacio, la multitud de curiosos, el silencio de la noche, aquello se sintió tan irreal.

¿Quien les iba a decir a esos jóvenes en la flor de su juventud, que aun ellos andando con prudencia la muerte les encontraría?, Qué no importa los problemas, odios, diferencias, amor, desamor, deudas, planes, sueños…eso ya no importaría.
Eso me puso a pensar, por cuestiones de minutos, pudimos haber sido nosotros, o cualquiera de los vehículos que venían detrás. Que si hubiera sido yo que hubiese estado tirado allí en la acera con la mirada perdida, los problemas ya no hubieran importado.
Por desgracia también esa misma noche, frente a la Coca Cola, hubo un accidente en el que fallecieron dos personas más.

Lo curioso es que antes de salir de la cena, me había enterado que mi profesora de Yoga, Pauline, una persona a la que le tenía y siempre le tendré mucho aprecio, había muerto en un accidente hacia meses atrás. No lo podía creer, que una joven tan llena de vida, ya no estaba mas con nosotros. Pero eso me enseno que lo importante es lo que sembramos en los demás y Pauline sembró mucho amor y cariño en todos nosotros, ella siempre será un recordatorio de que hay que vivir la vida.

Hay que vivir, eso es lo que aprendí, hay que vivir el día como si fuera el ultimo, tratar de estar en paz, de hacer el bien por que no sabemos cuando nuestra canción deje de sonar en el radio de la vida. Es en serio antes de cerrar sus ojos, ábranlos bien y aprecien todo lo grande, hermoso y generoso que nos da la vida.
Dios los cuide por los caminos de la vida.