viernes, febrero 03, 2006

Ausencia.



Desde que te fuiste, ya no hay nada.
Solo queda el espacio desvalido, las paredes descarnadas, la ausencia de mi alma,
Un corazón que ya divaga, que no siente la amenaza de dejar de latir.
El dolor me aprisiona, me posesiona, no veo un horizonte de luz,
Solo la muerte de mí pecho, la caída de lo eterno, en un universo de fuego.
Ya no hay nada, solo el vació de tus besos, solo la escasez de tu cuerpo,
Ya no hay nada, solo quedo yo sin ti, yo sin mi.
Y aunque grite a los vientos del sur, no volverá un mensaje de vuelta, por que la colina se derrumba y los ecos se pierden en otros laberintos, en otros desvelos.
y mi alma ausente se desplaza hacia el infinito de los infiernos, perdido en el miedo y sumido en el hielo de tus pechos.
No se si algún día volveré de este lugar en que me encuentro, prisionero de la herida que tu deseada partida me causo, no se si despertare de la mansedumbre del recuerdo, de lo fatídico de tu encuentro, del amor mas bello, que hizo latir mi corazón.
Desde la isla te envió, mil veces el momento, en que te ame con deseo, consuelo y amplitud, esperando con besos, que callaron el cuento, de todas las veces que dijiste: te quiero.