jueves, febrero 09, 2006

Estreno Mundial: Vengada. (Episodio uno)


Me sentí más segura cuando acaricié mi cartera a través del bolso. Ya quedaba poco para llegar a la casa de Fabricio, el camino era tortuoso, nocturno, en la periferia de la ciudad.
Antes de llegar decidí sentarme unos minutos en un banco del pequeño parque que estaba cerca de su casa, fumarme un cigarrillo y reflexionar, abrí mi bolso,
-Joder!, tendría que vaciar la cartera pues se habían ido hasta el fondo, saque los pintalabios, el gastado monedero, un rollo de tape, unas fotografías y una manopla, al final estaban mis cigarrillos y mi encendedora, los tome, volví a meter todo dentro y lo encendí. me perdí en las espirales de humo, por un momento me sentía con todo el valor del mundo y en otros me sentía sola y débil con mis 31 años jugando a la venganza, pese a todo, aquello que estaba dispuesta a hacer iba en contra de todos mis principios y educación, había sido criada en una familia de clase media, con mimos por ser la única mujer y con grandes esperanzas de mis padres de llegar lejos en la vida, lamentablemente para ellos, (pues me angustio mas su dolor que el mió propio) a los 15 años quede embarazada de un novio del cole, que me pidió la famosa prueba de amor y como siempre hay tontas que están dispuestas a dar dichas pruebas(entre ellas yo) el resultado fue la vergüenza de mis padres, el desentendimiento de mi novio, la expulsión del colegio católico en el que estaba matriculada y la soledad, pues a cada una de mis antiguas amigas, sus padres le permitían apenas y si acaso que me dirigieran un saludo apresurado, como si de pronto yo hubiese contraído una peste y podía contagiarlas, sin embargo para mi novio o mejor dicho mi ex, su vida siguió como si nada, termino su año escolar normalmente y luego se fue de la ciudad.
Que distinta la vida para hombres, el era el macho cabrio yo la casquivana que le había provocado y pagaba un precio muy alto, la vergüenza y el repudio, así era la sociedad de aquella época.
Sin embargo la alegría mas grande del mundo fue cuando tuve a felicia en mis brazos, su sonrisa, sus ojos, la vulnerabilidad y fragilidad de aquella bebe me dieron la fuerza necesaria de luchar por mi y ese angelito que el cielo me había mandado, busque trabajo, termine la secundaria de noche y continué en la universidad, graduándome con honores en derecho y de nuevo siendo el orgullo de mis padres, ahora después de 16 años siento lo mismo cada vez que veo a mi felicia y me digo que con ella será diferente. Ya es una joven espigada de pelo negro rebelde que le cae hasta los hombros, unos ojos profundos y soñadores y un carácter reservado, se podría decir que uno nunca sabía lo que pasaba por su cabeza, pero no me había dado grandes problemas, siempre preguntaba por su padre de niña hasta que un día le conté la verdad y no pregunto mas. Somos buenas amigas, pero como ya sabía, por mas confianza que se les de, los hijos como todo el mundo, también ellos tienen sus secretos.