viernes, febrero 10, 2006

Vengada (Version Original) Episodio.2



Debido a estas series de circunstancias se me consideraba una mujer fuerte, decidida, luchadora, mas era una fachada nadie me conocía, detrás de esa columna de hierro se escondía una mujer insegura, soñadora, pero con mucho miedo de atreverse a soñar de nuevo, que quizás seguía siendo romántica, pero ingenua no más. deseosa de encontrar el amor siendo incapaz de admitirlo ante nadie, tire el cigarrillo al suelo, lo pise y comencé a caminar nuevamente, ya estaba cerca y aunque con miedo sabia que llevaría todo hasta el final, quizás así desapareciera este dolor del pecho que me estaba matando, asfixiando y que no me dejaba dormir, era una muerta en vida después de el, la sola mención de su nombre era una punzada en el corazón, todos me habían advertido quien era el, pero nadie aprende en cabeza ajena, todas nos decimos” conmigo será diferente”.todas soñamos que podremos cambiarlo, que el amor lo redimirá, me reí de mi misma, quizás seguía siendo una ingenua. lo conocí un viernes (nunca he olvidado ese día)se apareció en el bufete de abogados en el que trabajaba para tramitar unos documentos de embajadas, al entrar en mi despacho me impresiono la virilidad que exudaba, iba con pantalones claros y una chaqueta azul que resaltaban sus ojos miel y esa sonrisa, esa sonrisa me puso a sus pies, era un hombre simpático y de un temperamento que atraía los favores de todos, tenia fama entre las empleadas mas antiguas de la oficina, de haber rotos muchos corazones a lo largo de su vida, incluso se hablaba de un suicidio de una de sus novias, sin embargo a pesar de lo impresionada que estaba, lo trate profesionalmente con mi usual distancia y sequedad en estas situaciones laborales, pero el tipo era hábil y sorteo todos mis obstáculos, era un deleite para mi descubrir que todavía era capaz de sentir, que mi corazón latía, que no había quedado sepultado hacia 16 años atrás, era evidente que era todo un experto en seducir, quizás yo estaba pidiendo a gritos ser seducida, después de ese día, me llamaba constantemente para saber de sus “papeles” hasta que un día me invito a salir y yo acepte, ese fue el inicio de una espiral de emociones que duro 1 año en el cual yo no escuche el consejos de mis amigas y familiares, solo quería estar con el, respirar su aire, vivir su vida, me prometió el cielo y me juro mil veces amor eterno, mientras yo me hacia la loca antes evidencias de su infidelidades, tantas veces que le dije que no quería ser herida, pero aparte de desecharme, se burlo de mi en donde mas me podía doler, si hubiese sido solo yo, lloraría un mar, luego me hubiese sobrepuesto y de nuevo mis murallas y adiós amor para siempre, pero aquello superaba mis fuerzas, como se había atrevido a tanto?, estaba tan concentrada en mis pensamientos que caí en la cuenta que estaba frente a su puerta y de pronto me abandono la duda y me sentí de nuevo la mujer segura de llevar su empresa a feliz termino, sonreí y toque la puerta, en unos segundos se abrió, y tuve que ser fuerte, para no sucumbir a su sonrisa.

****************************************************
Al parecer acababa de salir de la ducha, pues me abrió la puerta envuelto en una toalla, su cuerpo húmedo, definido, cubierto con ese salvaje camino de vellos que le comenzaba en el ombligo y bajaba hacia un lugar que conocía muy bien, ese cuerpo que tantas veces había humedecido con mis besos y mi saliva y que para mi era el mas deseable del mundo. Con una sonrisa que resplandecía como una luciérnaga en la noche, y quizás consciente de la fascinación que imponía sobre mi, se hecho a un lado.
-pasa- me dijo, yo sin decir una palabra y dándole a modo de saludo una sonrisa hipócrita entre. La cabaña se encontraba como siempre, todo en orden y muy limpio, en eso siempre fue muy meticuloso, por eso se convirtió en el diplomático exitoso que era, “todo esta en los detalles”, siempre decía.
Yo, no había descuidado ninguno.
Había varios velones encendidos(a Fabricio no le gustaba mucho la luz) y la atmósfera era calida e intima, invitaba al descanso o quizás al romance?, (me reí para mis adentros) no estaba allí para aquello, estaba por otra cosa, otra cosa muy distinta y sin embargo igual. Me senté en uno de los cómodos muebles de madera, puse la cartera a mi lado y acomode el cojín, el solo me miraba parado frente a mi, como una cobra que hinoptizaba a un conejito. Lo que el ignoraba era que ya distaba de ser un frágil conejito, ahora el era la presa y lo ignoraba totalmente.

Continuara.