jueves, agosto 17, 2006

Al filo de la muerte. Episodio #1

¡Soy un error, soy un error! Repetía incansablemente Paco mirando el vació. Aquel vació en el cual quería perderse, fundirse, entregarse.
El abismo le llamaba melosamente, imperativamente muchas veces, lo cierto es que estaba cansado, muy cansado de luchar contra tantas cosas, contra tantos sueños perdidos, contra tanta injusticia que ya no le importaba nada, ni siquiera la voz de Martha su madre, la cual le gritaba enloquecida entre la multitud que estaba abajo del edificio.
Paco les miraba, se había juntado una gran multitud para ver su suicidio, había cámaras de Televisión, Periodistas y mucha gente con el secreto morbo de verlo caer y estrellarse los sesos contra el pavimento, el nunca había llamado la atención en la vida, pasaba por ella como una sombra sin destacar, sin hacer ruido, como los ratones que solo sientes su celaje cuando pasan por tu lado. Pero al parecer su despedida de la existencia iba a ser todo un acontecimiento televisivo y con mucha bulla, iba a tener sus 5 minutos de fama, aunque aquello nunca había sido su intención. Desde aquella azotea tenia una vista impresionante de la ciudad, la noche esta hermosa, el cielo estrellado y a lo lejos las luces de las casas se le asemejaron velas de biscochos, los ojos se le aguaron y se los seco con rabia.
Hoy era su cumpleaños numero 25, la noche anterior había estado en su cama, con una libreta en mano haciendo una lista de sus logros y un balance de sus bienes y quedo mas deprimido aun al ver el resultado:

Novia: 0
Carro: 0
Viajes: 0
Trabajo: 0

Por un momento en medio de las lágrimas se rió pensando que quizás sin saberlo pertenecía a la estirpe de los agentes secretos, por aquello de 007, pero el no tenia más que 0, ese era su balance en sus 25 abriles. Pero esos últimos 3 años habían sido el infierno.
¿Seria cierto que cuando uno se va a morir ve pasar toda su vida como una película? Eso era lo último que Paco quería ver antes de irse de este mundo. Su vida.
Quería morir y convertirse en nada, en materia, luego en pura descomposición y al final en abono para la tierra, no dejar rastro de su existencia sin norte, de sentirse perdido, incomprendido, con un dolor en las tripas, que muchos llamaban estress, otros ansiedad.
Se llevo las manos a la cabeza, su madre ahora gritaba por un megáfono desesperada.
-mi hijo, bájate de ahí por Dios, eso es pecado, quitarse la vida es pecado, mí hijo me muero si te tiras. Un sollozo ahogo la voz de Martha y no pudo continuar, su lugar lo tomo un psicólogo que comenzó a aburrirle con su charla positivista y de amor a la vida.
Paco se fue desconectando hasta que no escuchaba el megáfono, se concentro en si mismo, en su pasado, en su presente y en que ya no habría un futuro para el. Sin saber por que esto le produjo un gran alivio.
Tomo otro sorbo del jugo de naranja que tenia a su lado y se paro ya decidido a terminar con todo, a darles a todos el espectáculo que querían y del que tendrían de que hablar por toda la semana, se paro frente al borde, le dio un poco de vértigo pero se sobrepuso pronto, debajo, se escucho un suspiro contenido de la multitud, la tensión cortaba el aire Paco alcanzo a observar a lo lejos como su madre se desmayaba.
-llego la hora, perdóname Dios si es que existes, pero mi vida no es vida, perdóname, si estas allá arriba, cuida a mi madre mejor de lo que la pude cuidar yo. En unos momentos no seré más que un recuerdo, doloroso si, pero recuerdo al fin y al cabo.
Paco abrió los brazos, levanto la cabeza y se dispuso a dejarse caer.
El sonido de la puerta de la azotea, al abrirse, le hizo volverse. Allí, parado, estaba un anciano de larga barba y pelo canoso, su rostro le resultaba vagamente familiar pero no recordaba donde le había visto.
-¿Qué haces aquí? grito Paco amenazante,- nada de lo que digas o hagas evitara que me tire de esta azotea, ¿entiendes?
-te entiendo,
dijo el anciano con la voz calmada y armoniosa. –pero se que no lo harás.
-¿Cómo puedes saberlo anciano estupido?, ¿acaso eres Dios?
-no no soy Dios, pero para ti soy alguien muy importante, alguien, sino el único después de Dios que te puede salvar, de hecho se que estoy aquí por su voluntad.
-habla rápido, ya me estas aburriendo anciano, ¿Quién eres?
-no se si me creas…………..SOY TU DENTRO DE 35 Años.
El anciano levanto su brazo, mostrándole el tatuaje que Paco tenia en su brazo derecho y mostrándole también una marca de nacimiento y recordandole cosas del pasado que solo el sabia.
Paco estaba en shock, lo observo detenidamente, por eso le encontraba parecido, ¿pero seria posible?, hasta ahora que el supiera no era posible viajar en el tiempo, ¿no seria un truco para evitar que se suicidara?
El anciano se paro a su lado y lo invito a sentarse en el frio suelo, lo abrazo y le dijo de forma baja pero audible:
-tenemos poco tiempo, necesito que me escuches y entiendas el mensaje que he venido a darte, después que hablemos, lo que hagas es tu decisión. El futuro siempre se puede cambiar.
Paco no hablo, las palabras se negaban a formarse en su boca, le miro y pensó que no perdería nada si le escuchaba.

Continuara.