martes, enero 16, 2007

La Prueba (Episodio 1) Post #200


Roberto estaba hambriento, caminaba despacio.
Las piernas le flaqueaban, tenia la vista nublada, los ojos rojos inyectado de sangre.
Tenía 25 años pero parecía de 40, profundos surcos marcaban su frente y le distinguían como uno de los desgraciados de la fortuna.
A su alrededor todo era miedo y desesperanza, su miserable barrio estaba a oscuras, esa noche este le pareció mas que nunca un laberinto de casas de cartón y zinc, un pequeño infierno de podredumbre y desenfreno.
Conocía muy bien el barrio “Los Macheteros”, ahí había nacido y se había criado.
En su juventud perteneció a una pandilla, pero gracias a la férrea vigilancia de Don Pedro: su padre, salio de ella y logro terminar su bachillerato.
A los 18 años embarazo a Candela y se “junto” con ella, ya tenían tres hijos (2 varones y una hembra) y a pesar de la pobreza hubo un tiempo que fueron muy felices, pero el pronto descubrió que cuando el hambre entra por la ventana hay que hacer malabarismos para que el amor no salga por la puerta.
Lo que más agradecía a Dios era por haberle enviado una mujer como Candela.
No podía quejarse de su mujer, era una guerrera de la vida:
Cosía, lavaba, limpiaba en casas de familias, buscaba el dinero cuando a el le faltaba y nunca se quejaba.
nunca se lo había dicho, pero amó a esa mujer desde la primera vez que la vio saliendo de la escuela una tarde de verano de Abril, su traje de escolar, su piel trigueña, sus grandes ojos marrones y su enorme sonrisa, esa sonrisa que desarmaba a Roberto siempre.
Pero las cosas últimamente habían empeorado, no lograba conseguir trabajo, el país atravesaba una crisis y los acreedores amenazaban con volverlo loco, estaba asustado por que últimamente le venían ideas terribles para conseguir dinero.
Muchas veces paso por la iglesia y le pedía a Dios que se las quitara, pero el sonido de su estomago gruñendo le impedía escuchar la respuesta de este.
Lo que mas le mortificaban eran su esposa e hijos, Candela trabajaba día y noche pero apenas conseguía lo suficiente para darles de comer.
La leche la mezclaban con agua hasta la saciedad para rendirla, muchas veces el no cenaba para que los niños pudieran hacerlo y esa tarde no había ingerido nada mas que café recalentado, se seguía sintiendo muy débil, por momentos creía que no iba a llegar a la casa.
Dos lágrimas le resbalaron por los ojos, pero se las seco rápidamente, miro su casa. Sus hijos jugaban fuera de ella…….. En medio de gomas de autos abandonadas y latas, al verlo corrieron a abrazarlo y a brincarle encima, los abrazo con cariño a cada uno y beso a Chantall, su pequeña de 3 años, la cual era su adoración.
La puerta de la casucha se abrió, tras ella apareció Candela.
Se quedo donde estaba….. Callada, observando la escena, después de un rato que a Roberto le pareció una hora, se acerco a el. Le miro…..la seriedad de su cara lo asusto.
-tenemos que hablar Roberto…tenemos que hablar.

Continuara

Autor: Príncipe Mestizo (A.G.)