jueves, septiembre 20, 2007

Lo Siento........No Califica


Hay un suceso en mi niñez que ahora lo miro y quizás hasta me da risa, pero en su momento y en años que se sucederían rompieron mis sueños inmediatos e ilusiones en dos.

Sucede que por la época en que tendría 13 o 14 años terminaba mis estudios de Ingles con notas sobresalientes y mi Papa me quería premiar con un viaje a Miami donde mi Tía Abuela con Escala en Disney Word, pues imagínense, ese fue siempre uno de mis sueños y yo mismo me encargue de organizar todos los papeles, las citas ETC, vaya que en ese mes me convertí casi en experto en migración.

Cabe destacar que en el caso de mi Padre y de la familia de mi padre, son personas a las que nunca le ha llamado la atención viajar, mi padre tuvo visa en tres ocasiones y solo viajo una vez a Puerto Rico, es mas a mi Papa no le gusta ni venir a la Capital, es un hombre de Pueblo, trabajador y que le gusta estar donde exactamente esta, no le interesa otro lado, en cambio del lado de mi madre, Todos viajan y les encanta viajar al parecer eso lo saque del lado de Mami.

Volviendo a lo del Consulado, conforme avanzaban los días, los sueños con Disney eran más intensos, reales y frecuentes. Me imaginaba en aquel lugar de ensueño que había visto tantas veces por Televisión, me imaginaba el avión, como seria mi primer vuelo, en fin soñaba despierto y durmiendo con eso.

El esperado día llego, yo iba contento y mas que positivo, mi papa era gerente de un banco, teníamos buena posición económica, yo era un joven que estaba en el colegio aun y no tenia intención alguna de quedarme solo por allá, mi lógica me decía que era seguro que me darían mi visa para un sueño.

Llegamos al consulado mis Padres y Yo, después de una larga cola nos toco el turno frente a la ventanilla del Cónsul, yo me vestí con mi mejor sonrisa y le mire, el cónsul nos miro a través de sus anteojos con una mirada glaciar e indiferente como si fuésemos otra res más en el rebaño.
Lo que sigue no lo recuerdo bien, solo el latir de mi corazón acelerándose, mi rostro, sintiéndose caliente y abochornado y el Cónsul diciendo a través de la Bocina: Lo siento no califica.
Mi papa salió conmigo de la mano y me agarro, el sabia lo que eso significaba para mi, después de todos los regalos y dólares que habían regalado amistades y parientes para mi primer viaje, enfrentarlo y decirles que no iría me daba mucha vergüenza.

Fuimos a comer donde mi Tía, pero a partir de que salimos del consulado no dije una sola palabra, solo respondía que si o no a las palabras de consuelo que todos me daban, lo cierto es que camino a Puerto Plata, las tres horas y media de trayecto comencé a llorar sin poder parar, mi Papa me decia que volveriamos, que no perdiera la ilusion, ETC.

Pero con esas lagrimas le decía adiós a Mikey Mouse, a mi ilusión de montarme en un avión, a no poder creer que le rompieran los sueños a un joven de esa manera, cuando yo lo único que quería era conocer otro mundo, otra cultura, otra realidad.

Después de eso…. nunca más he vuelto