lunes, noviembre 26, 2007

Ruinas (Episodio 3)

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…¿Es que no le piensas dar un abrazo a tu padre?

Alberto se levanto de la cama y lo miro, poco quedaba del militar altivo y robusto que recordaba. En su lugar un anciano esquelético, pero aun con aquella mirada altanera le miraba.
Tratando de echar a un lado el pasado, lo abrazo, pero con mucho cuidado, temiendo que si lo hacia muy fuerte le podría quebrar algún hueso.

…¿Cómo esta Papa?, ¿Como se siente?, ¿como lo trata la diabetes?, la voz le salía a Alberto lejana, distante.

…Pues ya ves, esta acabando conmigo de a poco, pero me resisto a dejarme vencer por ella. Pero ven hijo, que Chencha esta haciendo tu plato favorito; Azopao de pollo criollo, ven camina muchacho, vamos para la sala.

Alberto no pudo dejar de sonreír ante la ocurrencia de Don Rafael, llamándolo todavía muchacho a sus 40, pero igual se levanto y siguió a su padre al comedor.

…Oh mi muchacho...venga, venga. En lo que esta el Almuerzo, le hice este juguito de Tamarindo Pa que se vaya refrescando. Chencha le entrego el vaso de jugo, sonriéndole ampliamente. Sin duda estaba nerviosa, temía un enfrentamiento o una de aquellas discusiones entre padre e hijo que irremediablemente terminaban mal.

Alberto tomo el vaso y bebió un sorbo del jugo, aquello si era Jugo de verdad, se deleito un momento saboreando el néctar de su tierra abandonada, hasta que su Padre lo saco de su ensueño.

…Tenias mucho hijo que no venias, a pesar de lo que paso quiero que sepas que he…

Alberto lo interrumpió abruptamente.

…No papa, recién estoy llegando, no quiero hablar de ese tema, ya habrá tiempo, déjame acomodarme y asimilar que en verdad estoy aquí y no en Estado Unidos.

…Como quieras hijo. Don Rafael hizo una pausa, como si dudara de lo que iba a decir, inclusive se paso el dedo por la nariz, aquel gesto que lo delataba ante Alberto que estaba nervioso. Pero al parecer saco valor y lanzo otro comentario, consciente y temiendo de lo que aquel, pudiera provocar en su hijo.

…Supongo que no es Coincidencia que volvieras hoy, justamente cuando se cumplen 9 años de la muerte de Javier.

Alberto lo miro...fijamente y duramente desde el momento en que le vio aquel día y sintió como el rencor le invadía el cuerpo, sin embargo se controlo, dejo el vaso, ya vacio en la mesita de al lado, y con una voz que sonaba trivial y a la vez irónica contesto.

….Por supuesto que sabes que no es coincidencia papa, ya las coincidencias hace tiempo que dejaron de suceder en nuestra familia.
Continuara