sábado, marzo 28, 2009

From Zero to Hero






¨ Sometimes you dont have a Choice, sometimes you have to decide NOT to decide and let things happens.
And sometimes, you have to fight to make a change, and that change can be in many fields, The key in this, is to learn how to observe the lessons that life its teaches us everyday.¨


Billy Guzman


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A veces la vida te coloca en situaciones muy intensas o difíciles, aquellas situaciones que solo has visto en televisión o cine y que cuando pasan en la vida real, la reacción inicial es frisarte y ver todo en cámara lenta.

Pues bien, el domingo pasado fui a La Pulga, a hacer un trabajo de la Maestría y cuando me iba ya a mi casa, decido entrar al Supermercado Pola de la Luperón a comprar algunas provisiones que me hacian falta.

Cuando voy subiendo las escaleras, viene un señor, de algunos 60 años, cargando unas fundas y bajando las escaleras con su esposa, en ese preciso instante el señor tropieza y cae rodando por las escaleras ante los gritos y mirada aterrorizada de la esposa, les juro que vi aquella caída en cámara lenta.... las latas, paquetes de carnes, pasta de dientes, volaban por doquier mientras el señor rodaba escalón por escalón.

Por unos segundo me frise, pero los gritos de la señora me volvieron a la realidad, el señor estaba sangrando de la cabeza y había perdido el conocimiento, en la planta alta de la escalera se había congregado muchísimas personas observando desde arriba.. vaya, que aquello parecía un final de temporada de Gray¨s Anatomy.
La señora seguía gritando cosas como: ¨Ay mi viejo no te mueras....mi amor abre los ojos¨

sinceramente, esa señora se le notaba tanto el amor en la voz que por poco comienzo a llorar yo también.


Pues bien, nos agachamos y comienzo a tratar de reanimar al señor, cabe decir que estábamos como atrapados en la parte media de la escalera,, le comencé a limpiar la sangre y ver de donde estaba la herida, afortunadamente la herida en la cabeza no era muy grande y alguien de arriba me tiro una Gaza y alcohol, con lo cual cedió un poco la hemorragia.
La señora seguía gritando, hasta que me levante, la tome de los hombros y le dije muy seriamente:

señora...Necesito que sea fuerte por su marido...OK?,
¿Ustedes tienen carro?
La mujer nerviosa asintió.

Mire lo que vamos a hacer, vamos a llevar a su marido al carro, usted se tiene que calmar…¿OK?
La mujer asintió con la cabeza, en eso bajo un muchacho y comenzamos a recogerle toda la compra regada y a ponerla en sus fundas.
Cuando nos disponiamos a levantar al señor, nos damos cuenta que quizas, por efecto de la adrenalina, no nos habíamos dado cuenta nadie, incluyendo al mismo señor, que se había roto las dos piernas y no podía caminar,.
Mandamos a la señora a buscar el carro, y el chico y yo cargamos al señor, lo entramos en el carro, metimos la compra en el baúl, y los despedimos, rogándole a Dios que la señora se sobrepusiera a los nervios y llegara sana y salva a la clínica.
Cuando nos disponíamos a subir las escaleras nuevamente, la gente que estaba alrededor nos sorprendió con un aplauso y una señora hasta me dio un abrazo.

Sinceramente no siento que mereciera ningún reconocimiento, mismo desearía que hiciera alguien si algo así le pasara a unos de mis padres, pero lo cierto es, que al ver a esa pareja de esposos alejarse en su carro, dos perfectos desconocidos para mí, a los cuales es muy probable que no vuelva a ver en la vida, estoy seguro por la cara del señor cuando se despedía, que al menos ese día, nunca se le olvidaría.
¿Les soy honesto? A mi tampoco se me va a olvidar nunca, por que siempre he sostenido la teoría de que, cuando ayudas a alguien, al final el favorecido eres tu,

por que el sentimiento que te embarga no tiene precio, ese fue un día inolvidable en el que senti que mejore como ser humano, un día cualquiera en el que pase… from Zero to Hero