lunes, abril 10, 2006

Mar de Lagrimas y Esperanzas (Final)



Maria despertó acostada en el fondo de la embarcación, entre el bamboleo que provocaba el vaivén de las olas y los pies de los tripulantes, no recordaba como había llegado ahí, lo ultimo que llegaba a su memoria era cuando estaba en medio del mar y la visión de Bertha siendo devorada por los tiburones.
Rompió a llorar desconsoladamente, lloraba por ella, tan joven, por sus hijos que no tendrían ni un cuerpo sobre el cual llorar, lloraba por que no sabia si ese viaje valdría la pena, al menos para Bertha,ya no. No tenia ganas ni fuerzas para pararse y ver lo que sucedía, a su alrededor, pero era evidente que la tempestad se había calmado, como pudo se incorporo, el espacio en la embarcación ahora era mas.
-Tuvo suerte que la pude jalar a tiempo antes de que se la comieran, esos tiburones cuando huelen sangre se vuelven locos.- ¿no pudo sacar a nadie mas?-no, no hubo tiempo- Maria casi percibió un tono de cinismo en su voz. -si no la logro sacar a usted su comadre me mata, estoy en amores con una hija de ella y ya sabe, me la encargo mucho.
-¿Y que va a pasar con los cuerpos, se quedara ahí flotando no mas?-relas autoridades boricuas lo verán en uno de sus viajes de vigilancia y los recogerán, digo lo que quede, que no creo que sea mucho, jejeje.
-¿ve algo gracioso en eso?- dijo Maria en voz alta, con ganas inmensas de abofetearle.
-no, no doña, son los nervios, que gracioso le voy a ver.
-ya casi llegamos a Puerto Rico, la tormenta por poco nos tumba pero esta Yola la construí yo y aguanta un huracán, llegaremos de noche, con la suerte y con Dios.
-Maria volvió y se recostó en el fondo de la yola, sus ojos tropezaron con el bulto de Bertha, testimonio de que alguna vez iba allí a su lado y comenzó a llorar, lo halo, lo abrió y comenzó a sacar su contenido, vio unas fotos de unos niños, muy parecidos a Bertha que supuso eran sus hijos, una foto de una señora que supuso era su mama por que eran igualitas, unas cartas y comida enlatada y pan.
Trato de leer una de las cartas, pero las lagrimas le impedían leer, las guardo nuevamente y un dolor sordo en el pecho se expandió en ella, era un dolor por bertha, por sus sueños que habían terminado en las fauces de un tiburón y los miles y miles de pobres dominicanos que solo buscaban mejorar su vida, agradeció a Dios y ala virgen del Altagracia permitirle sobrevivir a dicho trance y vencida por el dolor y el cansancio, se durmió
La noche estrellada era hermosa, la luna despedía destellos luminosos y a Maria al despertarse le pareció estar flotando en un mundo mágico, la voz del capitán la volvió a la realidad.
-Esas luces que ven allá, es Puerto Rico, los voy a llevar lo mas cerca de la orilla como pueda, se deben ocultar unos días en esos montes, cambiarse, bañarse con el agua que encuentren y salir sin bultos ni nada, de preferencia traten de hablar con acento boricua si le preguntan algo a alguien en la calle y tengan cuidado, buena suerte a todos.La embarcación se acerco bastante a la orilla y uno a uno se fueron tirando al agua y alcanzando la orilla e internándose en la noche, Maria que fue de las últimas procedió a coger su mochila, la de Bertha y tirarse al agua.
-espere- dijo Tomas de improviso. –Me dijeron que le diera esto-
-¿Un celular?, miro Maria sin comprender
-si se lo mando su comadre, solo tiene que marcar y le saldrá ella, esta muy preocupada, así que llámela pronto.-Gracias-
Maria guardo el celular en su mochila y se tiro al agua, alcanzando la orilla fácilmente y con miedo se interno en la oscuridad, no se veía nada, salvo las luces a los lejos, se acurruco debajo de un árbol y prendió una vela que saco de su mochila, saco el celular y marco.
-Alo!!- respondió por la otra línea una mujer con acento boricua.
-Alo, sin con Dora por favor!!
-Ella habla, bendito sea Dios, Maria….estas aquí ya!, la emoción era intensa del otro lado de la línea.
-gracias a dios Maria, vi lo de la tormenta y temí lo peor, gracias a Dios
-Sucedió lo peor Dora, murió mucha gente, pero yo llegue manita, aquí estoy.
-OK, llamo a Tomas para que me diga donde te dejo y me comunico contigo de nuevo, un abrazo comadre y no se apure, que usted cuenta conmigo.-¡O.k comadre.Gracias!.
Maria apago el equipo, comió algo de lo que le quedaba en su mochila y se durmió, al amanecer la despertó el trino de los pajarillos del monte, cautelosamente salio y vio el mar, azul, esplendido, intenso, traicionero, se volvió recogió unas flores silvestre que había y rezando las tiro al mar en honor de Bertha y los demás.
Sus lagrimas caían al mar y se mezclaban con el, allí en la sal y en el agua, estaba también mezcladas la sangre de Bertha y de muchos otros, había surcado ese mar de lagrimas y esperanzas y ahora se preguntaba que seguía, pero lo que fuera lo iba a enfrentar con valor, con dignidad.
Tiro una de las ultimas flores silvestres que le quedaban, por ti Bertha y por las miles de Berthas, siempre te recordare.
En ese instante el celular sonó.
Maria, ya se donde estas, quédate ahí y no te muevas, ya voy por ti.Volvió a internarse en el bosque, aproximadamente transcurrió una hora cuando alcanzo a ver una mujer regordeta, de tez morena y con un pelo rubio intenso acompañada de 2 hombres.
La Mujer gritaba silenciosamente…-María, Mariaaaaaaaaaaaaaaaaa, eso por poco provoca la risa en Maria, que poco a poco fue saliendo de su escondite.
-Dora, aquí estoy.-¡Mujer!!!!!, Dora se acerco efusivamente llorando, la abrazo y la beso en las mejillas varias veces.
-Comadre bienvenida, bienvenida, se que ha sido duro, pero animo, ya vera como le va de bien.-mire estos son amigos boricuas, a quienes le debo mucho, son mas que amigos, hermanos, aquí le traje esta ropa vamonos pa’los matorrales y cámbiese, déjeme ayudarla a peinarla y salimos de aquí como dos turistas, ¿que le parece?.Una hora después Maria, Dora y los dos hombres salían a la carretera, montaron un vehiculo, dirigiéndose a la ciudad.
Maria estaba irreconocible, con unos jeans ajustados, una blusa malva que hacia un contraste hermoso con su piel canela, maquillada apresuradamente y con sus rizos al aire.
-Tengo un negocito de comida comadre, ahí puede empezar mientras usted pone el suyo o mira que quiere hacer.-Gracias Dora, Gracias hermanita por todo.
-No hay de que comadre, usted es mi hermana, usted lo sabe, le tengo guardada una cervecita y un sancochito en la casa, para darle la bienvenida, jejeje.-¿pa’ que se puso a eso comadre?.- ambas rieron con ganas.
Maria saco la mano por la ventanilla, el aire le golpeaba suavemente, miro su rostro en el retrovisor y allí vio esperanzas y sueños que si se cumplirían, ahí vio progreso, futuro, allí vio amor, cerro sus ojos, dispuesta a vivir lo que viniera, dispuesta a tener fe en un futuro,
Entro la mano y la coloco en su pecho, agarro su medallita de la virgen y la beso.
-gracias virgencita, ya llegamos, ya estamos aquí.

Fin.
Autor: Príncipe Mestizo (A.G.)