lunes, agosto 14, 2006

All I Leave Behind

“Esta es mi ciudad, Madrid ya se quedo atrás, parece que el tiempo pasa lento y mi otra vida quedo lejos. Y si esta es mi ciudad, cuna de mi sueños y si esta es mi ciudad, circuito de mi soledad.”
La Quinta Estación


Cuando se vive en un pueblo chico como Puerto Plata, la vida transcurre lenta y sosegadamente, entre conocidos, vecinos y parientes, el pueblo es una especie de gran familia donde todos se conocen y se cuidan mutuamente. Al menos así lo viví yo.
Desde niño siempre soñaba con irme a vivir a la capital y emprender el vuelo solo, estudiar, graduarme y triunfar (esto ultimo se me ha hecho un poquito difícil, (jejeje) y hacer sentir a mi familia orgullosos de mi.
Solo tengo un hermano menor, Jairo quien tenia diferentes sueños que yo (vino a la capital, pero no le gusto y se regreso) y quien se graduó de Abogado y le va muy bien, estoy muy orgulloso de mi hermano y de sus principios y honradez. Pero volviendo al tema, al graduarme mí padre se opuso a que viniera a la capital (pero en ese entonces por mi rebeldía y el afán de alcanzar mi estrella, al final accedió y vine).
La vida tan rápida e intensa de Santo Domingo al principio me deslumbro, sus grandes plazas, sus cines, en fin la vida de la ciudad y su gente.
Han pasado los años, algunas de las metas se han cumplido, otras esta en camino y otras la verdad no se si se harán realidad), he avanzado, he crecido pero por dentro uno siempre es el mismo. Pero hay cosas que echo de menos. Extraño el runruneo del mar que se escuchaba desde mi habitación por las noches, los riquis del parque, besarle la mano a mi madre, ir donde mi abuela Teresa y que me mimara y me preparara lo que me gustaba de comer, los buñuelos de doña Kandi, la librería Félix (propiedad de mi madrina) y en la que los Miércoles hacia guardia desde las tres de la tarde esperando los muñequitos que leía (Kaliman, Memin, Samurai) extraño a los ancianos ya fallecidos, los cuales me mimaban de niño y me llenaban los bolsillos de golosinas.
Extraño sus calles, Playa Dorada,
el colegio San Felipe, su malecón, la puntilla, la poza del castillo, su mercado, su parque, a mis primos Eduard y Vanesa, pero sobretodo extraño al adolescente ingenuo, candido, con tantas ilusiones y fe en el mundo que se quedo allá.
Ahora cuando regreso, es como si fuera otro, como si todo lo viera desde lejos, como si fuese un extraño que se empeñara en rescatar recuerdos y aferrarse a ellos. Me siento extranjero en mi propia tierra pero a la vez la siento tan mía, es raro ese sentimiento.
A veces cuando estoy en Santo Domingo y escucho la canción de
la quinta estación (esta es mi ciudad), que da pie al inicio de este articulo, la hago mía y digo si, Puerto Plata ya quedo atrás, pero a fin de cuentas, muy en el fondo se que eso es mentira, amo a Puerto Plata, es mi tierra y por mas que uno diga, la tierra en la que uno nace siempre se lleva dentro, allí están y permanecen los recuerdos primeros, quien fuiste y quien soñabas con ser.
Puerto Plata, cada día y en cada oportunidad que tengo siempre digo orgulloso que pertenezco a ti, que tu tierra es mi tierra y que algún día yo formare parte por siempre de ella.
No se, hoy me puse a pensar en las cosas que deje atrás, he ganado algunas y he perdido otras. Pero el amor hacia mi pueblo sigue aquí, latente, en cada latido que mi corazón da, ahí esta Puerto Plata.