miércoles, marzo 29, 2006

Mar de Lagrimas y Esperanzas (cap.6)




La lluvia había arreciado tanto que Tomas quito la lona y todos comenzaron a sacar agua, el peso de la tripulación era mucho y hacia difícil maniobrar la embarcación, todos hacían lo que podían, con vasos plásticos, envases, lo que encontraran, iban sacando agua de la yola, pero la que entraba era mas de la que salía y el pánico empezó a cundir entre todos.
-Ay dios mió, ay virgencita, has que pase este aguacero, has que el mar se calme.
Maria solo rezaba y le pedía a Dios a la virgen y a todos los santos conocidos, las olas gigantes hacían que la embarcación se mantuviera en una constante montaña rusa.
-si esto sigue así, voy a tener que tirar al agua a unos cuantos, hay mucho peso y para que nos jodamos todos, que se jodan unos cuantos, pensaba Tomas al tiempo que se sobaba su bolsillo acariciando la pistola.
Bertha estaba histérica, sacando agua de un cantarito donde había llevado su comida anteriormente, lloraba y repetía incesantemente que nos se quería morir, su estado era patético, iba camino a una crisis nerviosa, por ratos se aferraba fuertemente a la ropa de Maria, quien desesperada también, la agarro, la abofeteo y le dijo que dejara los gritos para mas adelante y que se pusiera a sacar agua, eso obro el milagro de que la chica volviera en si y se olvidara de la pesadilla que estaban viviendo.
Una ola barrio peligrosamente cubierta, arrastrando a dos hombres y una mujer al agua, los gritos de los caídos eran desesperantes y el esfuerzo de los pasajeros por ayudarlos también, pero el oleaje hacia muy difícil prestarles algún auxilio, la desesperación fue mayor cuando vieron acercarse las aletas de varios tiburones al área.
La cara de horror tanto de los caídos al agua como los de la yola no podía ser de mas angustia, los tiburones bordeaban a las presas como si se prepararan con antelación para un festín, todo parecía que estaba ocurriendo en cámara lenta, era como si el tiempo se hubiese detenido y su pudiera escuchar el latir de cada corazón.
De un momento a otro las bestias arremetieron contra los caídos, la cara de dolor y de sufrimiento era una locura, el pandemonio de sangre y de gritos atrajo mas tiburones, quienes festejaron con la carne de los cuerpos ya sin vida.
En la yola todo era incredulidad, Maria y muchos hombres empezaron a dar gritos, Tomas saco unas sogas, pero ya era demasiado tarde para tirárselas a alguien, todos estaban tan concentrados que no vieron otra ola que barrio cubierta, esta vez Maria y Bertha cayeron junto a 5 hombres al agua.
Luchando por flotar y no ahogarse Maria pataleaba desesperada a lo lejos veía a Bertha intentando flotar también, pero el oleaje hacia muy difícil permanecer mucho tiempo sin tragar agua, trato de acercarse a la embarcación y poco a poco lo estaba consiguiendo, cuando un grito atrajo su atención, Maria grito también, Bertha era arrastrada hacia abajo y un río rojo subía en su lugar, los gritos la estremecieron y la impotencia de ver a su amiga desaparecer bajo un rastro púrpura la dejaron sin fuerzas, ¿para esto había arriesgado tanto?, ya no vería a sus hijas ni a sus nietos, ya no vería su tierra, aunque falta de oportunidades para ella, siempre seria su tierra, resignada cerro los ojos y busco su medallita preparándose a ser la siguiente en ser arrastrada hacia las profundidades y ser devorada en las fauces de un escualo.
Un fuerte jalón la saco de su mutismo, volvió a cerrar los ojos preparándose para el fin.
(Continuara)
Autor: Principe Mestizo (A.G.)